la agricultura enfrenta desafíos cada vez más complejos —cambio climático, crisis sanitarias, presión económica y seguridad alimentaria— surgen nuevas preguntas: ¿cómo producir alimentos de forma más sostenible?, ¿cómo reducir la dependencia de sistemas frágiles?, ¿qué alternativas existen para fortalecer la autonomía agrícola?
Una de las respuestas que está ganando fuerza a nivel mundial es la cría de insectos.
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Este tema fue el eje del viaje de estudio de Chloé Pellerin, apicultora profesional en la región francesa de Limousin y beneficiaria de una beca Nuffield, que le permitió recorrer Estados Unidos, México y el Reino Unido para conocer especialistas, investigadores y productores que ya trabajan con insectos dentro de los sistemas agrícolas.
¿Por qué hablar de insectos en agricultura?
Cuando pensamos en agricultura, solemos imaginar cultivos, ganado, tractores y campos extensos. Sin embargo, los insectos —muchas veces invisibles o subestimados— cumplen un papel clave:
- Son fuente alternativa de proteína para alimentación animal (y humana).
- Permiten reciclar residuos orgánicos, transformándolos en biomasa útil.
- Requieren menos agua, espacio y energía que la ganadería tradicional.
- Reducen la dependencia de importaciones de soja, harina de pescado u otros insumos.
Durante sus encuentros internacionales, Chloé observó que la cría de insectos no se plantea como una moda, sino como una herramienta estratégica para aumentar la resiliencia de los sistemas agrícolas.
Lecciones desde Estados Unidos: sistemas bajo presión
En Estados Unidos, donde Chloé pudo intercambiar ideas con profesionales del sector agrícola y miembros de la red Nuffield, la pandemia de COVID-19 dejó al descubierto una realidad importante:
los sistemas agroalimentarios son eficientes, pero muy vulnerables a las interrupciones.
Cambios bruscos en el consumo, cierre de plantas de procesamiento, falta de mano de obra y problemas logísticos provocaron pérdidas enormes para productores de carne, leche, frutas y hortalizas. Muchos alimentos se desperdiciaron simplemente porque no podían llegar al consumidor final.
Este contexto llevó a una reflexión clave:
cuanto más centralizado y dependiente es un sistema, más frágil se vuelve.
Aquí es donde la cría de insectos aparece como una alternativa interesante: puede desarrollarse a pequeña y mediana escala, cerca del lugar de producción y consumo, reduciendo riesgos.
Insectos y autonomía agrícola
Uno de los conceptos más repetidos durante el viaje de Chloé fue el de autonomía.
Criar insectos permite a los agricultores:
- Producir su propio alimento para animales.
- Disminuir costos frente a mercados volátiles.
- Aprovechar subproductos agrícolas que antes se desechaban.
- Diversificar ingresos sin grandes inversiones iniciales.
En México, por ejemplo, existen proyectos donde los insectos se integran a sistemas agrícolas locales, respetando conocimientos tradicionales y combinándolos con innovación tecnológica. En el Reino Unido, en cambio, la atención está puesta en la industrialización controlada, con altos estándares sanitarios y trazabilidad.
No hay un único modelo. Y ese es justamente el punto.
La sostenibilidad como eje común
Más allá de las diferencias entre países, todos los especialistas coinciden en algo: la cría de insectos tiene un impacto ambiental mucho menor que muchas prácticas actuales.
- Menores emisiones de gases de efecto invernadero.
- Uso eficiente del suelo.
- Integración en economías circulares.
- Contribución a la seguridad alimentaria futura.
Para jóvenes agricultores, estudiantes o emprendedores rurales, esto abre un campo enorme de oportunidades donde la innovación no está separada de la responsabilidad ambiental.
La beca Nuffield: aprender viajando y conectando
Nada de este aprendizaje ocurre en aislamiento. La experiencia Nuffield, compartida por agricultores y profesionales como Chloé, se basa en una idea poderosa:
aprender de otros, en otros países, sin prejuicios ni modelos rígidos.
La red Nuffield conecta personas de Europa, América, África, Asia y Oceanía que comparten una misma inquietud: mejorar la agricultura de forma creativa, eficiente y responsable. Más que un programa de viajes, es una comunidad viva donde el intercambio de ideas, errores y aciertos impulsa el cambio real.
Mirando hacia el futuro
La cría de insectos no es una solución mágica ni reemplazará por completo a otros sistemas productivos. Pero sí representa una pieza clave en la construcción de una agricultura más autónoma, flexible y sostenible.
Para las nuevas generaciones, el mensaje es claro:
el futuro del campo no está solo en producir más, sino en producir mejor, con inteligencia, diversidad y visión global.
Fuente consultada: Nuffield France
